CARTA A LA HIJA QUE NO ESPERABA (Testimonio)

13:14:00

Hoy puedo decir gracias. Gracias a ti hija por cambiarme en todos los sentidos. Espero tener las herramientas suficientes para construir nuestro nuevo camino juntas.

Se siente un poco extraño pasar de escribirle hace tan poco tiempo atrás cartas al primer amor, a escribir ahora una carta a la niña que concebimos y que hoy está en mi vientre ya casi por salir. El tiempo me ha demostrado que la vida en un segundo te puede cambiar y que el poder de una decisión por más mínimo que sea, puede mover montañas. No me siento orgullosa de todas la decisiones que he tomado pero sí tengo claro que una mala decisión que acarrea tantos sentimientos y emociones encontradas puede cambiar el rumbo de tu vida y no necesariamente para peor, al contrario, te puede llevar a lo más alto de la cima y te puede hacer encontrar un sentido cuando todo está perdido.
Al saber que estabas dentro de mí, mi mundo se alborotó, la mente de esa joven adolescente soñadora se distorsionó y por un momento sintió que todo era oscuro. En muchos lugares vi y escuché en base al mal utilizado libre albedrío de muchos, que era aceptable tomar la decisión de no tener al bebé e interrumpir su desarrollo. La verdad es que yo misma en base a mis valores y principios inculcados por mis padres y desarrollados posteriormente cuando ya era consciente de lo que es la realidad, no me pude permitir realizar semejante acción. Aunque suene cliché se me hacía imposible pensar en que podría terminar con algo que la maravillosa madre naturaleza había puesto en mi camino.

Es increíble cómo el proceso de ser madre comienza desde el primer momento que sabes que hay algo dentro de ti. Es verdaderamente complejo y hay cosas que aún no logro comprender pero sé que con los años esa incertidumbre se irá terminando.
Al principio de este proceso, primero comienza el cuestionamiento, sabes que tus acciones te llevaron a eso pero es un cuestionamiento mucho más profundo acompañado de un sinfín de emociones como la incertidumbre, el miedo, la ira, la soledad, que quisieras que no estuvieran pero aún así permanecen, no obstante de una manera muy fugaz si así te lo propones. No sé lo que se sentirá tener el apoyo de la persona con la que concebiste esta gran responsabilidad. En los primeros momentos es inevitable no sentir impotencia al verte hundida en la soledad a pesar de tener millones de personas a tu alrededor diciéndote “no estás sola”. (Exagero al decir millones cuando en realidad son contados con los dedos de una mano). Pero aunque no lo creas hija mía, agradezco la oportunidad de que tan solo seamos tú y yo, ya que de otro modo no habría podido encontrarme conmigo misma y menos contigo. Otra frase cliché es que el tiempo todo lo cura y créeme que es lo más cierto que pude oír, si bien las cicatrices de las heridas nunca se borran, se pueden curar completamente.

Luego del cuestionamiento, del preguntarme “¿por qué a mí?”, y preguntarme si realmente estaba destinada a esto, viene el proceso de aceptación. Me costó mucho y es que es muy difícil pasar de pensar sólo en ti, de estar estudiando algo que te apasiona y tener metas, de estar planificando tus vacaciones, de tener un plan de vida totalmente distinto tuyo y de nadie más, a pasar a darte cuenta que ya no eres sólo tú, sino que eres tú y tu hija, y me costó mucho asumir esa palabra. ¡Es una hija y estará TODA la vida junto a ti! Para eso antes de aceptar que llevaba conmigo otra vida, primero debí aceptarme a mí misma, debes quererte, respetarte y perdonarte ante todo, sólo así puedes comenzar a amar a otra persona, reencontrándote primero contigo misma y amándote intensamente. Hoy a tus casi nueve meses de gestación puedo decir que falta muy poco para terminar este proceso de aceptación, cada vez siento que te voy amando más y más a pesar de que no te vea, no puedo imaginar cómo será una vez que te tenga en mis brazos.
Cuando me dicen que una joven de diecinueve años está apta para concebir un bebé no estoy totalmente de acuerdo, biológicamente quizás sí lo esté, pero por otro lado por muy madura que se sea, aún a mi corta edad son muy pocas las vivencias que me han enseñado lo bueno y lo malo de la vida, aún son pocas las caídas, es poca la lucha y pocos los triunfos, sin embargo eso no quiere decir que tenga poco para entregarte, no quiere decir que seré una mala madre, al contrario, me esforzaré aún más por darte lo mejor, entregarte valores, principios y disciplina como hasta ahora tus abuelos continúan haciéndolo conmigo y de seguro juntas iremos aprendiendo y construyendo este largo camino.

En estos tan solo nueve meses que llevo de madre me he dado cuenta que no hay persona en el mundo que me esté enseñando de la vida más que tú, gracias a ti hoy valoro las palabras de mi madre que antes sólo eran sermones a los cuales muchas veces hacía oídos sordos y ahora tomo nota de ellas para guardarlas siempre en mi; gracias a ti me he dado cuenta que las únicas personas que estarán siempre en las buenas y en las malas contigo será tu familia, que el amor de padre y madre es único e irremplazable por lo que debes considerarlos como tesoros, valorarlos y respetarlos; gracias a ti hija me he dado cuenta que las amigas son pocas, que algunas se van y otras se quedan, y son solo algunas las que están en los momentos que tú consideras más importantes; tú me has enseñado que nunca se termina de conocer a las personas que sobre todo no hay que esperar nada de nadie para evitar sufrimientos y decepciones; gracias a ti me he dado cuenta que la vida es muy corta y que se debe aprovechar y valorar cada momento porque puede que no se presente nunca más, y sobre todo gracias a ti he aprendido lo que creo más importante, contigo aprendí a ser consciente, consciente de la vida y cuánto vale ésta, consciente de mi mente y mi cuerpo, de lo que vale cada parte de mi, consciente de mi alrededor y de cada persona, consciente de mis acciones y decisiones porque son estas las que me definen como persona, e infinitas cosas más que puedo rescatar en tan solo unos pocos meses. Y pensar que aún me queda toda una vida para seguir aprendiendo junto a ti.

Si me preguntan si me siento mejor ahora o antes cuando no tenía más preocupación que cumplir con mis estudios, indudablemente respondería que ahora. Hoy me siento mucho más completa y más clara, sé que todos esos sueños y metas no se han terminado, por el contrario, hoy sigo más convencida de mis ideales y lo mejor es que tengo una compañera de vida que me da el impulso, las fuerzas y el placer por el qué luchar. Creo que mi vida se ha vuelto mucho más interesante, vivir sin un sentido, es no vivir consciente de lo hermosa que es la vida. Hoy puedo decir gracias. Gracias a ti hija por cambiarme en todos los sentidos, espero tener las herramientas suficientes para construir nuestro camino juntas y poder inculcarte lo necesario para que al igual que tu madre el día de mañana vivas feliz y agradecida por lo que día a día nos entrega la vida.


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