10+1 CANCIONES IMPRESCINDIBLES EN MI VIDA (Magela Gracia)

9:00:00

Hoy os traemos las 10+1 que han marcado la vida de esta escritora tan perversa. Autora de Una mancha en la cama (fantasías pornográficas, pecados de la mente), la saga Su hermano y la trilogía La otra. Recientemente publicada bajo el sello Zafiro.
¿Queréis conocer las canciones que han marcado su vida?
Pues me han  pedido que escriba sobre las canciones que han marcado mi vida. Exactamente, me han dicho que tengo que hablar de 10+1. Y yo he pensado: ¿SÓLO? Vale, imagino  que es porque si no estos post se eternizan, y es comprensible. Así que, armándome de toda la paciencia del mundo, he ido quitando las que recuerdo sólo con cariño… para dejar las verdaderamente importantes. ¡Y me he dado cuenta de lo vieja que soy! Si  la mitad de las canciones que tengo en la cabeza no se escuchan  bien en Youtube, y los cantantes tienen unas pintas que me avergüenzan y todo. Y eso  que yo, en la vida (y  lo defenderé hasta la muerte) nunca usé hombreras. Pero es verdad, me hago mayor; muchas de ellas se las escuchaba ya a mis padres… y luego pasa lo que pasa. Así que, si piensas que soy una carca por tener estas melodías en la cabeza… puede que sea cierto. Pero nací en 1979… y en esa época no había ni Telecinco ni nada. Escuchábamos la música en vinilos y usábamos cintas para grabar música desde la radio mientras rezábamos para que al locutor no se le ocurriera decir nada mientras la escuchábamos en la radio. Si no le diste nunca al RED y al PLAY para grabar de una a otra… puede que haya canciones de éstas que no te suenen.

Aun así… como sé que todos adoramos la música, espero que disfrutes de las que he seleccionado.
Amante Bandido
Es imposible echar la vista atrás y no pensar en mi eterno amor, Miguel Bosé. Ese que bailaba sobre los escenarios y lo llenaba todo. Ese que me decía que quería ser mi amante bandido y a mí se me mojaba todo. Bueno, en esa época aún no se me mojaba nada, ciertamente, pero suspiraba un huevo. Ese hombre tenía algo mágico, en la mirada, en el tono de voz o en la sonrisa picarona. Probablemente de ese recuerdo ha salido más de un personaje de mis novelas. Siempre ando, y siempre andaré, buscando un  Amante Bandido.

Cry to me
Vale. Dime una película de tu infancia. Yo te digo tres. Grease, Siete novias para siete hermanos… ¡Y DIRTY DANCING! Y si al escuchar el título sólo piensas en la canción del final… es que no se te fueron  los ojos a las manos de Patrick desnudando a la prota suertuda de rizos rebeldes. Cierto es que te puedes enamorar de cualquiera de los temas que aparecía en la BSO, pero probablemente esa escena, quitándole la camiseta, fue la que me hizo ruborizar por primera vez, deseando estar entre los brazos de ese hombre,,, y arrancándole los ojos a ella. Pero sin  acritud.
Llueve sobre mojado
Sí. De Sabina podría haber puesto casi cualquiera. Es cierto, es mi debilidad, mi autor fetiche. Ese poeta de voz rasgada que, fumado o no, convierte en verso cualquier obscenidad. Y me encanta que sea capaz de eso. De él aprendí que la palabra puta no era un esperpento, que me gustaban los hombres canallas y que me podían susurrar las mayores obscenidades al oído siempre que fuera con arte, con gracia… y sin maldita vergüenza. He elegido “Llueve sobre mojado” porque es la que me unió a mi pareja, en la que hay un  poquito de los dos, la que me hace recordar ese musical que usamos como excusa para conocernos y meternos mano mientras cantábamos las letras de sus canciones. Podría haber sido en uno de sus conciertos… Eso nos queda pendiente.

Lady in red
Tengo una idea en mente desde hace años. Él en la pista de baile, a oscuras, esperando. Todo en silencio hasta que empieza a sonar esta canción. De repente aparezco yo, arrastrando un largo lazo de seda rojo, anudado a la cintura. Me acerco, arrastrando la tela por el suelo, y cuando llego a su lado… lo beso. No un beso suave y tierno, no. Uno de esos que dejan sin respiración, que recuerdas toda la vida. De esos que levanta la polla. Y, mientras la canción continúa, paso el lazo, anudando su cuerpo al mío, mientras nuestros pasos comienzan a unirse al ritmo de la canción. Tres vueltas, tal vez cuatro… Lo que dé la tela de sí. Ya si eso… que alguien trate de desatarnos, mientras me dice que no podrá olvidar cómo me veo esa noche.
Kiss the Rain
No sé si es porque la identifico con la saga Crepúsculo, porque me encanta el piano –simple, sentimental, eterno- o porque la escucho y cada vez que lo hago se me pone la piel de gallina. Ya sé, por Crepúsculo no es, pero por cualquiera de los otros motivos… sí. La tuve una temporada como tono de llamada de mi teléfono móvil, y ojalá pudiera volver a ponerla. ¿Sabes? La gente que me llamaba sabía que tardaría en cogerlo… porque iba a querer apurar al máximo para escuchar la melodía. La quité tras un disgusto muy grande… pero ninguno de los tonos de llamada que he tenido me ha hecho tan feliz como cuando escuchaba las notas del piano. Simplemente hermosa. Es eso, lluvia. Y me encanta la lluvia, arropada en la terraza, mojándome las piernas. Besándome en los labios.

Nessum Dorma
Esa sensación de venirse arriba. Esa algarabía que te llena el pecho cuando llenas los pulmones de oxígeno para gritar. Esa locura infinita que es sentirse libre. Esa. Mi padre adoraba a Pavarotti, por lo tanto, aunque la hayan cantado –o vivido, que esto no sólo se canta; se siente, se vive, se es- decenas de tenores… me quedo con él. Tengo el recuerdo de su voz resonando en la radio del coche, con olor a tabaco en el ambiente, mientras que mi padre tarareaba, tamborileando con los dedos sobre el volante. Ya sé, no te va este tipo de música. Pero escúchala hasta el final. Si no se te eriza la piel… no insistiré más. Simplemente perfecta. Simplemente estimulante.

Regálame la silla donde te esperé
Otro de mis poetas. Te puede parecer comercial a veces, empalagosas otras… pero sus letras tienen versos geniales, de esos capaces de hacerme escribir un libro. Mi segundo y último autor fetiche. Bailaba de joven sus canciones más flamencas, delante del espejo, con ese alma de gitana lejos de su tierra, que no aprendió nunca decentemente a tocar las palmas, pero que las siente y se ve meneando una bata de cola arrancándole gemidos a la guitarra. Soy así, imperfecta, ecléctica y rara de narices. Pero todos tenemos unas raíces… y las mías son andaluzas y llevan lunares en los vestidos.

Borracho hasta el amanecer
Mi rama canaria no podía dejarse atrás a Los Coquillos, esos que se escuchaba antes de que “Efecto Pasillo” fuera el estandarte de la música de las islas. Las fiestas de mi adolescencia siempre terminaban con ella. Mi boda terminó con ella. Cualquier evento que reuniera a más de cinco  personas tenía que acabar, irremediablemente, dando saltos, vaciando las copas de alcohol con los botes… con ella. Porque siempre me ha hecho sentir joven esta canción. Porque siempre nos hacía bebernos la “última”… antes de que llegara el sol a meternos en la cama.
Con sólo una mirada 
Iba a poner el primer disco  en vinilo que me regalaron, pero quedaba demasiado patético hasta para mí. Por eso... mejor poner el segundo. Olé Ole. Ese grupo en el que cantaba una rubia platino llamada Marta Sánchez. El disco en cuestión era Los hombres las prefieren  rubias, y me encantaba esa portada con la boa de peluche y ella… a lo Marilyn, comiéndose el mundo. A mí no me salía esa mirada por más que la practicara en el espejo. Recuerdo una canción bien mala, donde ella desafinaba una  barbaridad –sí, Marta tuvo que aprender a cantar, y por suerte para todos aprendió-. Se llamaba “Sola”, y salía la voz de un hombre llamando por teléfono que me enamoró. Entiéndeme, tenía diez años, así  que puedes perdonarme la vida. Por suerte, he elegido una que es mucho más chula y de la que tengo un recuerdo muy dulce, tal vez por el saxofón, ya que he tenido que descartar todas las canciones de Kenny, que no me da la lista para más. Y si cuelo alguna de más seguro que se nota. En esta… Marta ya afinaba, y eso seguro que tus oídos lo agradecen.
Llegar a viejo
Una que me hace llorar. Mucho. De Serrat tengo miles de letras en la cabeza, porque era –y es- el cantante preferido de mi madre. ¿Qué por qué elijo esta… si tiene letras bellísimas que son mucho menos lacrimógenas? Porque es la que más identifico con mi madre. Ella siempre la cantaba… cuando era joven. Ahora, que ya tiene setenta y cuatro años, por suerte no la nombra. Pero ella siempre decía que no quería llegar a vieja, que se quería morir antes. Que si era así como se llevaba… que de los cincuenta no quería pasar. Aunque, imagino, que si llega a ser con  su amor platónico, Serrat, llegaría a los cien de la mano con una sonrisa. Es la canción que siempre me hace pensar en el final… y prometerme a mí misma que no va a ser así. Por lo tanto, el viejo encima que llevo yo… es mucho más vital y alegre de lo que canta este catalán. Pero ahí está mi madre, cansada y dolorida, y aquí estoy yo, recordándola cantar cuando tenía cuarenta y nueve… y no quería llegar a cincuenta.
Me haces tanto bien
Y no podía terminar con lágrimas, ¡de ninguna de las maneras! Yo soy de llorar, y mucho, pero también soy de mojar… y en esta ocasión sí que puedo decir que mojaba. Las bragas y lo que fuera. Las sábanas y lo que fuera que hubiera debajo –como, por ejemplo, la tapicería del coche-. ¿Los recuerdas? Ese grupo prohibido, censurado muchas veces, transgresor… Ponte en situación, que ahora hay tanto reggaetón con letras tan sexuales que los haría sonrojar a ellos. Pero como no estamos escribiendo de las letras de mi último año, sino de las canciones de mi vida, me tomo la licencia de recordar esta de Amistades Peligrosas. Mi padre me miraba mal cuando la cantaba, al igual que mi madre. Imagino  que no se podían ni sospechar que su hija acabaría escribiendo porno en libros que leerían miles de lectoras, así que es normal que se escandalizaran. Y yo, que les di muchos disgustos a los podres con los novios que llevaba a casa, recuerdo que esta es una de las primeras canciones que me hicieron pensar, explícitamente en sexo. ¡Y a lo que he llegado! Pero había que empezar por alguna parte, y yo he empezado por… “arrancar algún botón”.

Y seguiría, porque me he dejado atrás a Mecano, a Pedro Guerra, a Pancho Céspedes, a los Dj de mis años subida a una tarima cuando fui gogó de discoteca… Me he dejado esa canción que siempre pensé que sonaría  la primera vez que tuviera sexo y que nunca sonó. Me he dejado la primera nana de mis hijas y la sintonía de Barrio Sésamo… ¿Qué esa no vale? Pues menos mal que no la he puesto, jejeje.
Espero  que alguna de estas canciones también hayan sido especiales para ti, y si no lo han  sido… ¡ya te estás poniendo a escucharlas para pensar en un bonito recuerdo para ellas! Que llevo escribiendo y buscando canciones en Youtube desde las cinco de la tarde… y son ya las once. Así que mañana seguro que me da por cardarme el pelo, ponerme sombra de ojos morada y buscar algo con  hombreras. ¡No!
<<¡Con hombreras no, por favor!>>
Esa es mi voz interior haciéndome recordar que, por fortuna, le he sobrevivido a esa época… y que ahora escucho cosas más actuales. Lo aseguro. Pero las canciones de ahora las conocemos todos… y estaba bien zambullirse en los recuerdos, removerlos y sentirlos. Así es como se consigue recordar de dónde venimos, y por qué hemos llegado a ser lo raros que somos.
Buenas noches, pervers@s. Y felices melodías. Y mejores lecturas.

 Sandra

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4 comentarios

  1. ¡Holaaa!

    Son clásicos de la musica todas las canciones, yo adoro la de Dirty Dancing, es un mito xD

    Un besoteee ♥

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  2. Madre del amor hermoso. No conocía este rincón pero me ha encantado esta entrada y me quedo. ¿me sigues de vuelta?
    Magela es la leche ¡coincidimos en un montón! madre mía.. dejaré de ser perversa

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me alegra que te haya gustado nuestra sección y que te quedes por aquí
      TE sigo en tu blog!
      Besos!

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